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Solo Fortunata devuelve el traje de chulapa a las calles de Madrid

26/04/2026 - NoticiasClave.net

 Solo Fortunata devuelve el traje de chulapa a las calles de MadridVestido de manola, de Solo Fortunata. En el 'slider', María Aguado con sus hijos, Jaime y Carmela. Fotos cedidas.

Impulsada por la versatil y emprendedora María Aguado Tuduri, nace la marca de ropa Solo Fortunata, que pretende devolver el vestido de chulapa a su lugar más genuino, la calle.

Hay prendas que, con el tiempo, quedan encerradas en una fecha concreta. El vestido de chulapa ha vivido durante años dentro de ese marco, asociado a celebración y tradición, muchas veces reducido a una imagen fija de sí mismo. Sin embargo, su silueta sigue teniendo una fuerza evidente: estructura, feminidad y una personalidad visual que continúa resultando actual. Ya en el siglo XIX, Ramón de Mesonero Romanos observaba que “la mujer madrileña se distingue por la viveza de su ingenio y la gracia natural de sus modales”. Y Benito Pérez Galdós dijo de su protagonista en Fortunata y Jacinta que “caminaba con paso firme y ligero, como quien sabe adónde va", recuerda la empresa de ropa.

De ahí nace Solo Fortunata, en respuesta a una pregunta muy concreta: por qué una prenda tan ligada al carácter madrileño ha dejado de formar parte de la calle con naturalidad. “Madrid es una ciudad con una identidad visual muy marcada, pero algunos de sus símbolos más reconocibles habían quedado en un lugar demasiado limitado. Pero el traje de chulapa conserva una fuerza estética plenamente vigente como para quedarse relegado”.

Un símbolo que pide presente

Solo Fortunata no busca reproducir una pieza del pasado ni convertir una tradición en objeto de museo. “Nuestra propuesta consiste en actualizar una silueta reconocible sin perder lo que la hace propia”, explica su fundadora, Marí Aguado Tuduri, arropada por sus hijos Jaime y Carmela. Así, el trabajo se concreta en decisiones muy precisas, como suavizar mangas, aligerar tejidos, revisar adornos o recuperar los colores, pero manteniendo el carácter. Porque, como defiende la marca, hay símbolos que no necesitan nostalgia, sino continuidad. Y Madrid, cuando reconoce algo como propio, siempre encuentra la forma de incorporarlo de nuevo a su vida cotidiana.

Su propia relación con la moda también define el proyecto. “A mí me gusta ir guapa, sentirme segura y estar al día, pero huyo de lo excéntrico y de llamar la atención. Creo que con la ropa también se comunica, y no me gusta que un vestido hable más de mí que yo misma”. La idea de la ropa como extensión natural de quien la lleva, no como disfraz, atraviesa toda la propuesta de la marca. El objetivo es claro: recuperar el vestido de la chulapa de la calle —la castañera, la modista, la lavandera— y sacudirle el aire de vestuario de zarzuela que a veces lo convierte en algo ajeno. Véase la colección aquí.

 
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